La botella de vino: vayamos por partes
Cuando compramos vino, vemos que existen distintos tipos de botellas: diferentes tamaños, colores y formas, dependiendo del tipo de vino de que se trate o del gusto del productor de vino.
La forma de una botella de vino suele obedecer a razones concretas más que a estéticas, por lo que en cualquier botella de vino podemos distinguir claramente una serie de partes comunes.
Partes comunes de cualquier botella de vino


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Boca: la boca de la botella es la parte superior de la misma, por ella se extrae el corcho o tapón, y es por donde se vierte el vino. En la boca de la botella podemos distinguir también un reborde circular que está cerca del borde o, a veces, comienza en el mismo borde: es el gollete. Este reborde tiene como función principal resistir la presión del corcho, especialmente en el caso de los vinos espumosos.
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Cuello: es la parte alargada que une la boca con el resto de la botella. Tiene una longitud y grosor variable dependiendo del tipo de vino que contenga. Su función es conseguir que el vino salga con suavidad y de manera controlada.
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Hombros: es la parte semiesférica que conecta directamente con el cuello, su curvatura es variable.
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Cuerpo: es la parte de la botella cuya función es contener el líquido, se une al cuello a través de los hombros.
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Pie o base: es la parte inferior de la botella, sobre la que se apoya la botella cuando está en vertical, pero tiene más funciones porque aunque antiguamente la base era lisa, luego derivó a forma cóncava logrando varios objetivos: ser más resistente a la presión (especialmente en el caso de vinos espumosos), conseguir un mejor agarre y permitir que los posibles sólidos presentes en el vino se decanten en los laterales del fondo de la botella.
Otros elementos de la botella de vino
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Cápsula: es el elemento, habitualmente metálico, que recubre la boca y parte del cuello de la botella. Su función es proteger al corcho de la humedad, y garantizar que la botella no ha sido abierta ni manipulada.
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Etiqueta: hablamos de la etiqueta frontal, el elemento más visible. Contiene el nombre comercial del vino y el logo o imagen corporativa del producto. Es el elemento de "marketing", lo más llamativo. Además puede contener otro tipo de informaciones como la bodega, lugar de producción, capacidad de la botella o graduación alcohólica.
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Contraetiqueta: supone el DNI del vino propiamente dicho. Los datos que podemos ver en la contraetiqueta son: nombre o marca comercial, DOP o IGP (si proceden), el tipo de vino (blanco, tinto, rosado...) y su envejecimiento (joven, crianza, reserva, gran reserva), añada (si procede), nombre de la bodega, recomendaciones de uso y cata del vino, sellos de calidad, volumen de la botella y graduación alcohólica, además de otros datos como el número de lote, alérgenos, código de barras o código qr, entre otros.
Existen algunos otros elementos de menor entidad o que solo están presentes en ocasiones como: el collarín, que es una etiqueta que se coloca en el cuello de la botella con información de tipo comercial.
Además podemos observar distintos colores del vidrio empleado en su fabricación que ayudan a conservar mejor los vinos.
Por otro lado están las diversas formas características de las botellas según el tipo de vino del que ser trate (borgoña, burdeos, espumosos, etc.), pero eso lo trataremos en otro artículo.